Los tres errores que cometí en mi empresa
- Gus Yurgel

- 27 ene 2022
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 5 jun 2023
Quiero contarte acerca de algunos errores que cometí en mi experiencia empresaria. Si bien he cometido varios errores voy a comenzar por tres de ellos, los cuales considero de gran importancia.
En este momento, los veo a la distancia y desde otra perspectiva como consultor de otras organizaciones, lo cual me brinda mayor facilidad de advertir. Ojo, fáciles de advertir no necesariamente significa fáciles de cambiar.
Primer error: ansiedad comercial.

Si tuviera que comenzar por encontrar algo en común en los muchos errores que cometí, esto sería la ansiedad comercial. Un imparable ruido en mi cabeza que siempre me decía que necesitaba más. Desde la mirada del Coaching Ontológico, la ansiedad es la emoción relacionada a tener miedo “a no sé qué”. Todos tenemos miedos, es normal. Si tienes miedo a las arañas este tiene nombre, aracnofobia, y se puede tratar. Sin embargo, cuando el miedo no es identificable se convierte en ansiedad y entonces tienes la sensación de que algo te está acosando dentro de tu mente.
La ansiedad comercial que yo padecía tenía que ver con muchos factores que me causaban miedo e inseguridad en mi vida empresarial y yo los canalizaba a través de una constante búsqueda de obtener más. ¿Es en sí negativo querer ir por más?; en absoluto. Creo que es saludable tener sueños, proyectos y el deseo de superarse. El problema es cuando los deseos te consumen y simplemente vas sin un rumbo, cuando quieres más permanentemente sin tener capacidad de valorar y disfrutar lo que has obtenido. Cuando la ansiedad te toma dejas de soñar y te conviertes en un autómata y esto te trae sufrimiento.
"Plantear objetivos y planificar para lograrlos
te ayuda a evitar la ansiedad comercial."
Segundo error: hice de mi negocio el motivo de mi vida
sin tener objetivos personales.

Debo confesarte aquí que visto en retrospectiva mi vida empresarial inicialmente estuvo tomada por la ansiedad. El patrón recurrente para mí era caer en inútiles comparaciones con colegas del rubro que, desde mi punto de vista, eran más exitosos que yo. En lugar de trabajar para lograr mis propios objetivos personales a través de mi negocio, a mi solo me movía la ansiedad de ser mejor que otros. Aprendí más tarde que compararse con otros es un camino directo a la tristeza. Lo saludable y recomendable es buscar superarse a uno mismo.
"¿Cómo estaba yo hace un año?
¿Cuánto ha crecido en lo personal y
espiritual en los últimos 12 meses?."
Mis objetivos personales no existían. Solo me guiaba una planilla excel que me indicaba cuánto necesitaba facturar para mantener el negocio creciendo. Y aquí de nuevo: ¿está mal llevar los números de tu negocio y buscar aumentar la facturación?. En absoluto, es necesario hacerlo, el problema se da cuando eso se convierte en tu único rumbo. Si tu objetivo exclusivamente es facturar más, en realidad no tienes ningún objetivo. En términos matemáticos la facturación no te asegura rentabilidad. Puedes vivir en la vorágine de siempre buscar vender más y facturar más, pero quizás se te disparan los costos y en realidad estás ganando menos.
En términos estratégicos el solo hecho de llegar a determinado número de facturación no te asegura un negocio sólido ni un crecimiento sostenido.
Si tu recompensa laboral es solo un número a fin de mes, probablemente estés viviendo en un laberinto de desmotivación difícil de salir. Estarás muy satisfecho cuando logres ese objetivo numérico. Pero ese estado te durará poco ya que los seres humanos necesitamos encontrar sentido a nuestra vida en general, y el ámbito laboral no es la excepción.
El segundo error que cometí, sistemáticamente, ha sido no tener objetivos personales y empresariales claros. Tener objetivos personales claros es como tener un GPS. Sería una guía que me hubiera marcado el camino en lugar de dejarme llevar por mi ansiedad o por estímulos cambiantes de corto plazo como hacer un viaje o cambiar el auto.
"Si tu negocio no está alineado con otros objetivos en tu vida
el dinero nunca será suficiente y no encontrarás satisfacción alguna."
Tercer error: confundí la caja de la empresa
con mis finanzas personales.

Mi vida empresarial comenzó desde muy joven, con una pequeña empresa financiera. En pocos años comencé a mover más dinero de lo que estaba capacitado para cuidar. Comencé a confundir la caja de mi empresa con mi propia billetera. Esto generaba que no pudiera medir mis gastos personales adecuadamente y gastara mucho más de lo que debía. Los números de la empresa eran grandes, más los números de mis ganancias netas no. Por cuanto esta confusión me llevó a gastar más de lo debido, y a fundirme más de una vez.
"Hoy en día recomiendo a los empresarios que se asignen un sueldo
como primera medida para organizar las finanzas de sus empresas."
De esta manera puedes minimizar la posibilidad de cometer el error que yo cometí, y puedes tener un cálculo más preciso de la rentabilidad neta.
Los efectos de mis errores.
Estos errores tuvieron importantes efectos financieros y comerciales. Mis decisiones comerciales estaban en general influenciadas por la urgencia y el corto plazo. Durante mis primeros diez años de empresa me costaba ahorrar y planificar. Esto tuvo consecuencias negativas; me fundí tres veces, fueron experiencias fuertes y realmente necesarias que me volvieron cada vez más sabios en mis decisiones.
También tuvo consecuencias emocionales cometer estos errores. Sumado a que el rubro financiero en sí es estresante y acelerado, cada vez que me fundía y debía empezar de nuevo, yo sentía que se ponía más difícil. El entusiasmo inicial se va agotando al ver que las cosas no te salen bien.
Querido lector o lectora, de corazón te agradezco haber leído hasta el final. Espero estas líneas te aporten ideas y alternativas para no cometer, al menos, estos errores que yo cometí. Si me abro a contar mis errores es para invitarte a que no tengas miedo de cometerlos. La única empresa libre de errores es aquella que no existe. Los errores suceden, de cada error se aprende. Para mi contar que me he fundido tres veces (oficiales) es un orgullo; eso también es parte de lo que soy hoy.
Un abrazo, bendiciones y siempre atento a tus comentarios.
GUS




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